NORBERTO MIGUEL GARCÍA
siguiendo con la presentación de importantes personalidades en el mundo de la Astrología, hoy el Loro Estepario se complace en entrevistar a un maestro y difusor de nuestra ciencia del otro lado del océano, cuyas palabras revelan generosidad y calidez además de conocimiento. Norberto Miguel García.
Como somos astrólogos, la primera pregunta es ¿Cuál es tu fecha de nacimiento, hora y lugar?
Nací en la ciudad de Buenos Aires, el 9 de enero de 1944, a las 2:28:31 am (5:28:31 GMT)
¿Puedes comentarnos acerca a de tu situación familiar, aficiones (no astrológicas) u otras actividades que ocupen tu tiempo?
Me he casado cuatro veces, con mujeres maravillosas. La primera fue una uruguaya a quien recuerdo con inmenso cariño y a quien le perdí la pista hace muchos años. Las otras tres han sido colombianas estupendas, con quienes mantengo aún, una relación agradable y cariñosa. Tengo una hija de 7 años a quien adoro y con quien compartimos centenares de cosas. Me fascina escucharla, pues siempre tiene algo importante que transmitir.
De ella he aprendido lo fundamental. Afortunadamente llegó a mi vida cuando tenía 55 años, así que ya estaba preparado para aprender en lugar de pretender enseñar como hacemos durante la adolescencia. Para mí la adolescencia dura un poco más allá de los 30 años. Se requiere un poco más del paso de Saturno.
Mis aficiones preferidas son navegar a vela, practicar equitación, participar en eventos donde pueda aprender algo más del alma humana, cosa que me atrae tanto, que nunca antes lo había sospechado.¿Cómo fue tu primer contacto con la Astrología y cuando?
En 1973 trabajaba en un Canal de Televisión de Argentina. Entonces eran empresas privadas las que, sus ingresos, dependían del rating. Cometí un par de aciertos de audiencia y decidieron premiarme. A manera de premio, apoyaron una inquietud largamente acariciada: hacer un programa especial de TV donde demostraría la inutilidad y charlatanería de la Astrología.
Tenía serias inquietudes, pues en el programa, quienes siempre estaban listos para salir en cámara, aunque los citáramos con una hora de anticipación eran los astrólogos, numerólogos y toda clase de ólogos. Escucharlos me hacía sentir lo superficial, burdo y vulgar de sus afirmaciones generales. Desde mis 18 años estudié parapsicología con un sacerdote jesuita y rápidamente supe lo manipulable de la mente humana.
Para poder lograr mi objetivo decidí estudiar sobre el tema, pues quería tener argumentos suficientes para desbaratar lo que consideraba una pseudociencia. Me inscribí en el C.A.B.A. (Centro Astrológico de Buenos Aires) por entonces dirigido por Eloy Dumón) y salí más que decepcionado: no tenía argumentos suficientes para atacar la Astrología, pero tampoco estaba satisfecho. Sentía que algo faltaba. No estaba convencido que con una simple formulación matemática estaba resuelta la vida de los seres humanos. Pensaba que tendría que haber algo más.Por entonces, regresó Perón a la Argentina y esto llevó a la intervención estatal en los canales de televisión. El proyecto del programa que quería realizar quedó definitivamente postergado y decidí salir de viaje, con el fin de alejarme de la represión a ultranza que estábamos viviendo.
Aunque no estaba militando de manera visible políticamente, sabía que tarde o temprano caería en alguna cárcel clandestina y sería víctima de la tortura, igual que la mayoría de mis amigos o colegas. Salí rumbo a Chile y un día antes, un compañero periodista me regaló un libro para que leyera durante el viaje.
Se trataba nada menos que de La Astrología como ciencia Oculta de Oskar Adler. Diría que fue a partir de allí que sentí el impacto de la Astrología en su inmensa dimensión. Sin saberlo conscientemente aún, percibía el alma de una disciplina tan antigua como la humanidad misma. Supe sin saberlo entonces, que ese algo más, que la técnica no me había enseñado, podría estar en cambiar la forma de pensamiento. Comprenderlo me ha llevado más de 30 años y aún sigo aprendiendo del médico, filósofo, físico, matemático, teólogo y director de la orquesta Sinfónica de Viena, quien escribiera tantos libros cargados de sabiduría. Creo que Oskar Adler, al tener una formación en disciplinas tan disímiles, le llevó a comprender cómo debió ser la Astrología en sus orígenes. Desde entonces, no he podido salirme de la Astrología y aunque ahora tengo argumentos, no es en contra de la Astrología, sino de lo que muchos hacemos con ella.¿En qué tendencia o Escuela Astrológica te sitúas o te sientes identificado?
Percibo que es una Escuela de las más antiguas. No tiene tintes religiosos, no tiene tintes dogmáticos, no está fundamentada en técnicas o fórmulas, no es una ciencia, no juzga, no es estadísticamente demostrable, no etiqueta, no clasifica, sino que individualiza.
Por lo tanto no hay técnica que sirva, dado que cada mapa natal, es único e irrepetible. No se como se llamaría esta tendencia o Escuela, pero si tuviera un nombre si me permites el atrevimiento diría que es Humanista.
En cuanto a tus experiencias astrológicas, ¿de qué realizaciones te sientes más satisfecho?, para hacernos una idea pueden ser actividades como enseñar, llevar ponencias a congresos, escribir algún libro sobre astrología, charlas en medios como radio, T.V., artículos en prensa o revistas especializadas, organización de eventos astrológicos, u otras.
Bueno, creo que una mezcla de muchas vivencias. Tuve oportunidad de formar una Escuela en Colombia, ejercicio que finalizó porque no era el resultado de una Escuela de Pensamiento, sino la Escuela de Norberto y no estaba satisfecho sintiendo que aparecía como el único poseedor de la verdad.
Luego organicé dos Congresos Nacionales en Colombia, pero además de los colombianos y debido a la presencia de Astrólogos de la talla de Tito Macía, Eric Gille, Graciela Domínguez, Aldo Mazzucchelli, Armando Rey y Helene Le Drogou, sin haberlo pensado, adquirió trascendencia internacional. También participaron con sus trabajos, profesionales distinguidos como: Daniel Dancourt, Carmen de Hita y Juan Trigo.
La intención era saber qué estaba pasando con la Astrología en Colombia y creo que lo logramos ampliamente. Acompañándome en la tarea varios alumnos realizaron la faena más importante, que consistió en hacer la labor de campo, invitando uno a uno a cada profesional, incitando a que preparen trabajos y presentarlos en el Congreso. El resultado mostró que aún no estábamos suficientemente preparados, pero generó una corriente de inquietudes, donde los portadores de verdades absolutas quedaron en evidencia ante la avalancha de conocimientos de otros. No fue fácil la confrontación, pero si importante para derribar mitos. Las dos experiencias concluyeron con una quiebra económica estrepitosa, pero fueron más que gratificantes dado el excelente nivel profesional.
En aquella oportunidad ofrecí el Congreso a la comunidad astrológica colombiana, pero nadie quiso continuar con lo alcanzado. Como tenía que hacerme cargo de las cuentas pendientes de pago, decidí que Don Quijote, no era el mejor personaje para que siguiera asumiendo. Suspendí temporalmente el intento y hoy, comenzando el año 2007, sigo pensando que aún faltan mucho tiempo para que se repita una experiencia de esa naturaleza. Nos falta madurar mucho más aún.
Por otra parte, desde hace muchos años participo en programas de radio, televisión, periódicos, revistas, pero digamos que me siento personal y profesionalmente lo suficientemente bien agasajado como para seguir insistiendo en aparecer públicamente. Creo que es hora de hacer más con menos ruido.¿Qué próximos proyectos astrológicos tienes?
Varios. Estamos en proceso de creación de una Academia de Astrología en Bogotá, estoy viajando a Venezuela con frecuencia a dictar cursos y atender consulta. Tengo varios cursos diseñados para viajar por diferentes países. En estos momentos estoy haciendo los contactos para ampliar el campo de acción. Siempre cruzar fronteras me enriquece física, moral, afectiva y espiritualmente. Además, hacer amigos nuevos es todo un premio.
Por otra parte, estoy escribiendo mucho. Tengo en proceso varios libros que se llamarán Tránsitos Creativos y Verdades y Mentiras en la Astrología; los otros son Despedida de Soltera (una obra de teatro); Visitando mi vida (autobiográfico novelado) y Necionario, sobre definiciones nuevas a palabras conocidas.
Por otro lado, con mi hija estamos creando un libro de cuentos para niños y seguramente retomaré las obras de teatro infantiles, de las cuales ya he escrito cuatro.
¿A quienes consideras tus maestros en Astrología?
Muchos han aportado en mi enriquecimiento astrológico. Sin embargo a quien considero el maestro por excelencia, seguirá siendo Oskar Adler.
¿Admiras a algún astrólogo o astróloga actuales?
A muchos. Pepa Sanchís, Tito Maciá, Patricia Kesselman, Graciela Domínguez, Juan Trigo, Armando Rey, Aldo Mazzucchelli, al desaparecido Daniel Dancourt, Javier Aragone, Carmen de Hita, Silvia Ceres, Juan Estadella, Horacio Campodónico, especialmente a Enrique Eskenazi, Demetrio Santos y muchos otros, quienes espero me disculpen por no mencionarlos con nombre propio, pero que dieron mucho de sí para que pudiera continuar enamorado de esta disciplina.
¿Crees que la Astrología debería estudiarse actualmente en la Universidad?
Creo que debería existir alguna especie de entidad que regule la actividad. Actualmente cualquier improvisado toma un mapa celeste y opina sobre la vida y milagros del inocente que no tiene información sobre el nivel profesional de quien opinará impunemente. Esto vulgariza la profesión. Y tolerarlo es parte de una complicidad que ejercemos con el silencio.
Por otra parte sigo adelante con un viejo sueño: la Universidad de Astrología como Ciencia Oculta. En principio estoy reuniendo financiación para crear una Escuela donde un astrónomo nos forme en el conocimiento del movimiento celeste y su mecánica; un médico sobre fisiología, anatomía y demás; un matemático sobre la complejidad de los números; un músico para comprender la matemática desde la otra óptica; un coreógrafo para que nos ilustre sobre expresión corporal; un psicólogo para transmitir algunos conocimientos básicos sobre el tema, otras disciplinas importantes y un gran espacio para Adler.
La idea consiste en lograr a mediano o largo plazo no importa el tiempo, la aprobación por parte del estado. Cosa que no me parece complicada, pues del pensum a cinco años, sólo existe una materia que aún no está aprobado por el Estado: la Astrología.¿Tienes algo más que añadir?
Agradecerte por invitarme a participar en esta lista de Astrólogos de la talla de Demetrio Santos, entre otros más nuevos, pero igual de valiosos..
Gracias a ti Norberto.
© Mayte Gual, 2007