REVISTA CULTURAL Y DE OPINION. Año I. Número 3. 18 de mayo de 2003
L'homme du train, 2002
Direccion: Patrice Leconte.
Guión y diálogos: Claude Klotz
Fotografía: Pascal Esteve
Intérpretes: Jean Rochefort, Johnny Hallyday, Jean François Stevenin, Charlie Nelson, Pascal Parmentier, Isabelle Petit-Jacques
Otra película francesa que merece un lugar en nuestro tiempo. Lo sentimos.Es que el 90 % del cine que se asoma ahora a las pantallas es nacido de la industria americana y va dirigido a entontecer aún más al espectador.
El francés, no. ¿Que es más lento...? Pues sí. Como los buenos manjares, que hay que saborearlos despacio. Y no es que a mí no me apetezca de vez en cuando deglutir un perrito caliente o una coca cola, sí, pero por lo general no dejan buen sabor de boca y las digestiones son pesadas y llenas de eructos (y ustedes perdonen la grosera metáfora); y es que la salud mental se asemeja mucho a la física.
Este preámbulo se hacía necesario para hablar de "El Hombre del Tren", del director Patrice Leconte.
Un fantástico actor, Jean Rochefort: es ese rostro que todos sabemos que hemos visto antes, aunque no recordemos dónde. Dotado de firmeza, de gestos sutiles que nos fuerzan a esbozar la sonrisa.
El contrapunto al personaje seco, duro del expresidiario, encarnado con austero realismo por Johnny Hallyday, a años luz del cantante rockero de los setenta. Como el buen vino, nos gusta más así, aunque siga cantando.
El argumento es sencillo: ¿Son o podrían ser intercambiables las vidas de sus protagonistas? Sólo se esboza la pregunta.
La respuesta requeriría una puesta en escena de menor verosimilitud, mayor ficción.
Y en eso no es especialista el cine francés.
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