REVISTA CULTURAL Y DE OPINION. Año I. Número 2. 12 de abril de 2003
UTOPIA,
Gangs of New YorkDE MARIA RIPOLL
En unos tiempos en los que se echaba de menos el idealismo -parece que se va recuperando-, una película de ideales: los de la mujer interpretada por Najwa Nimri, quien procedente de una clase acomodada, lo deja todo para ayudar a los necesitados. Y sobre todo el idealismo de Utopía, una organización secreta creada para preservar a quienes tienen como misión hacer algo por la Humanidad, sirviéndose de aquellos en quienes se han descubierto poderes paranormales: Leonardo Sbaraglia es el joven visionario que protagoniza la historia central y enlaza las tres historias principales: la suya propia, sus percepciones de lo que ocurrirá, la de la joven cooperante, a quien no conoce aun y la del perseguidor de esta, con quien estuvo vinculado en el pasado.
Cine para jóvenes, hecho por jóvenes. María Ripoll en su tercera película dirige un thriller poco convencional. Con un guión coherente y correctamente desarrollado.
Tiene además hallazgos técnicos imaginativos, efectos especiales que diferencias las visiones de la realidad: no siempre van a ser los mismos difuminados, la ambientación onírica.
Y al mismo tiempo que hay idealismo, hay utilización, incluso manipulación: la cooperante se ata a un grupo de guerrilleros, que le salvaron la vida, y no ve que está siendo utilizada por ellos para otros fines distintos. Como Utopía utiliza a aquellos que tienen poderes, para una causa considerada buena. Y el personaje interpretado por Sbaraglia, correctamente interpretado, trata de desligarse de la organización, de rehacer su vida como cualquiera.
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En contra, los poderes establecidos (o los que de él proceden), que tratan por
todos los medios de tenerlo todo bajo control, aunque no se enteren muy bien, porque van a ciegas. Es ciego el personaje al que da vida Tcheky Karyo, ex-policia, que trata de "recuperar" a quienes se han alejado del camino recto, pues trabaja para la madre de la mujer, quien la cree en manos de una secta. Y de paso, busca a quien le avisó del atentado que mató a su mujer y su hijo y en el que él perdió la vista.
Posiblemente la película no trascienda y no cause furor entre el publico al que va dirigida (de la generación de la joven directora), pero sí es una película coherente, digna y con hallazgos narrativos imaginativos.
GANGS OF NEW YORK
Utopíade Martin Scorsese.
Un musical sin música.
Toda película tiene siempre algo salvable. Y en esta destaca la excelente interpretación de Day-Lewis, que sobrepasa a la propia película: su personaje es el único perfectamente acabado, el mejor construído. Lo cual hace pensar que se debe, sobre todo, al propio actor. Porque los demás, en especial los principales, están desvaídos, son poco creíbles: DiCaprio, a parte de la incoherencia de hacerle pasar como irlandés, lo mismo que Cameron Díaz, deambula por toda la película, con una presencia excesiva, en una historia que a medida que avanza va perdiendo interés, la de la venganza de la muerte de su padre, que se pierde entre otras historias, sobre todo en su historia de amor con Cameron Díaz, de escaso o nulo interés.
Scorsese vuelve a dirigir una historia de las calles, de la zona portuaria de New York, un barrio que parece aislado del resto del mundo. Un submundo gobernado por la delincuencia, por las bandas, antes de la llegada del orden y la ley, impuesta a cañonazos. Mezcla de hechos y personajes de épocas diferentes, en función de una narración espectacular que se le va de las manos en demasiados momentos. De fondo, un problema real, un hecho histórico, que de rebote acaba con las bandas. La existencia de un poder establecido, la banda de "El Carnicero", ante la llegada masiva de emigrantes, de irlandeses (¿DiCaprio?, ¿Cameron Díaz?) . El nacimiento de una ciudad y de parte de una nación, su origen, su asentamiento basado en la violencia (tanto de los resistentes como de los emigrantes) queda mostrada de forma bastante confusa y gran parte se pierde en el seguimiento de la historia de DiCaprio y en la insustancial historia de amor, más de cara al gran público que al propio desarrollo de la acción.
Aparte de la interpretacion de Day-Lewis, hay personajes desaprovechados, como el de Monk McGinn, que existió, pero mucho tiempo después. Y actores, buenos actores, que pasan desapercibidos. (Liam Neeson, visto y no visto)