Un buen argumento con mal final

A veces me ocurría: ir al cine y ver una película con un buen argumento, pero con un guión mal desarrollado, los actores eran malos, inadecuados o no se creían lo que interpretaban. Y el director, aun peor. 

Resultado: a media pelicula ya no se entiende nada, todo es bastante caótico y ha perdido el poco interés que pudiera haber tenido. 

No importa, piensas; otra mala pelicula, nada más. 

Pero sí hay algo más: se ha “quemado” el argumento. 

Cualquiera que sea capaz de desarrollarlo mejor, estará ya condicionado por este mal resultado. 

No estoy hablando de Cataluña, ¿o sí?

De todas formas, ahora ya estamos en la secuela, que suele ser peor.

Y como de todo ahora se hace la “precuela” (¿quién es el inventor de esta infame palabra?), en diciembre, elecciones: ASÍ EMPEZÓ TODO. 

Porque no esperarán otra cosa, ¿verdad? 

¿O encontrarán ahora los argumentos que antes no tuvieron?

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