Más cabos sueltos.

Continuo con la recopilación.

Una de las melodías de despertador, “Ahora ya ves”, de Olga Román. “Ya sé cómo seguir adelante”.

No es cierto, ni sé si es eso lo que quiero, llegar a saber cómo seguir adelante.

Porque sé que no merece la pena.

Éxito inesperado (12-07-18). Alegría momentánea, alivio.

Y luego el vacío.

Miedo. Era lo que tenía, miedo.

Miedo a los demás, a no cumplir con lo que esperaban.

Sigo adelante, pero sigo sin saber cómo, ni para qué.

La verdad es demasiado simple; ¿para qué ir dando tantas explicaciones?

28-07-18

Ayer, caminata hasta el mar.

Por una ruta no habitual, hasta Can Pere Antoni.

Vecinos de meses atrás en su nuevo barrio.

Libros tirados en un contendor. La rabia de no tener cómo llevármelos. A la vuelta, ya faltaban algunos. Eran de Arte.

Y ellos, de lejos. No hay prisa, tampoco ganas.

Los planes se cumplen, ¿para qué?

Puigdemont, ejemplo de líder del siglo XXI. Salir huyendo y que otros carguen con las consecuencias. Ejemplo seguido por Rajoy. Ante los reveses, tierra de por medio. Que otro arregle el desaguisado.

Segundo día de caminata.

Calor, humedad.

Ruta habitual. Ocho kilómetros y medio.

¿Premonición? Me he encontrado con alguien con quien había soñado esa misma tarde. Y ni siquiera sabía si aún estaba por aquí.

(No estoy pasando todo lo que escribo: son nombres, personas que no tienen por qué figurar; y hechos sin ninguna importancia. Fin de la segunda entrega.)

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