Tercera parte.

Cuando se cierran las puertas, la vida transcurre a través de las ventanas.

29 de julio.

Dudas, todas las dudas.

Decisiones triviales que no acaba de tomar.

Tampoco las importantes.

Demasiado calor para salir, para pensar.

30 de julio.

Excusas más o menos válidas. Y planes, para hoy, para más adelante. Voluntad de cumplirlos… Incluso ahora estoy pensando ya en cambios.

2 de agosto.

Naturalmente, cambio de planes.

Cambio que espero no sea abandono.

Ola de calor, que se nota.

Una amiga, por sorpresa, esta mañana. Charlar una rato, abiertamente, si tiene tiempo.

Viendo imágenes de libros de texto antiguos, me ha llegado por un instante el olor de aquellos, nuevos, al principio del curso: mezcla de papel, tiza, goma de borrar.

Plan a largo plazo: siguiendo las pautas del curso, preparar un trabajo sobre los movimientos de apellidos entre los disponible en el libro y los recopilados en 1980/1990.

3 de agosto.

Mal día, otro mal día, incoherente, agotador por el calor, por la indecisión, porque anduve vagando sin rumbo, sin decidir, una vez más.

Solo un detalle: aquella bibliotecaria, tantos años después, de paso. El tiempo pasa para todos. Me pareció triste, abatida.

Cuando vuelvas, yo ya no estaré

y tendremos que dar mil vueltas

para volver a encontrarnos.

Y no recordaremos nada.

Y volveremos a vivirlo todo.

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