Caminando

Tenía que ver el mar. 

Esta mañana, solo había planeado un corto paseo, pero de pronto sentí la necesidad de acercarme al mar.

Caminando hasta el final de las Avenidas, al principio, por una ruta poco habitual.

Y me di cuenta, de pronto: por allí había pasado el domingo.

El tiempo y el espacio son cada vez más imprecisos.

Caminar, solo caminar. Cualquier escusa es buena.

A pesar del dolor.

Llevo conmigo las cámaras. Fotos de edificios, de árboles hoy. Y lo que pase por en medio.

A veces lo que pasa no está en el centro del objetivo.

El objetivo de la cámara tiene la ventaja respecto al ojo que no hay proceso mental: capta lo que hay.

Como en las anteriores sesiones fotográficas, la de Soller y la del pasado domingo, si hay un tema inicial.

El modernismo y la maraton, en concreto.

Pero el foco, a veces, se desvía. 

El dolor nunca tiene para qué.

Este verso, tan lúcido,  de Jorge Riechman, me acompaña desde hace años, desde la primera vez que lo leí.

Ahora es casi obsesivo. 

Me lo repito varias veces al día. 

Y “¿para qué?” es la pregunta final que doy como respuesta, tanto a los consejos propios como los ajenos.

Los objetivos deben tener un destinatario. Y yo no lo soy. Y yo no lo tengo.

Entre mis “objetivos” está la pintura. Hoy me he puesto a pintar.

No está mal. Se me van pasando las horas.

Pero me deja pensar.

Música 

Sabía que iba a pasar.

Esa era una de las cosas que tenía que recuperar, la música. 

Toda mi vida va unida a la música. 

Es una sucesión de canciones, de todo tipo, de todos los géneros. 

Pero sabía que iba a pasar, que me iba a doler.

Aunque no con cada canción.

Todas tienen algo de ti.

Y las que no, no me interesan. 

Lo tengo que superar, poco a poco.

Tengo que superar tantas cosas…

Un tras otra.

O no.

Y dejarme llevar…

Recobrar las tinieblas, la oscuridad.

Compartir

Conversaciones entrecortadas, donde no puedo aportar mis experiencias.

Porque tendría que compartirte, hablar de ti con quien no te conoció.

Y no es que me importe, al contrario. Son quienes más me han ayudado. 

Pero te quiero solo para mi.

Series de televisión que vimos juntos, la opinión que compartíamos o no.

Ni siquiera comento que no veo nada de eso, ni series ni películas,  porque no las comparto contigo.

No tienen ningun interés para mi.

Solo las veía por ti, por estar contigo.

Me ha preguntado la florista, gallega, si tus flores eran ya para…. eso.

Y, naturalmente, le he contestado que no.

Tampoco eso lo vamos a compartir, tampoco vamos a participar en sus rituales vacíos. 

Tú no estás con todos ellos. Tú estás aquí conmigo.

Para siempre.

Y siempre es todo el tiempo, mucho o poco, que yo esté aquí, que te lleve de mi mano.

Compañera

Para siempre me tienes, compañera,

para siempre me tienes aferrado…

Amancio Prada. Sonó aquella mañana, nos acompañó siempre. De fondo musical .

Compañera. Siempre compañera.

Quiero reunir uno a uno los momentos

que por felices ahora se inundan de sal y agua.

Y lo haré mientras me quede tiempo.

===================================

No solo cambia la vida: cambia la forma de ver la vida. 

Las cosas a las que un día dimos tanta importancia, se valoran en otra medida, más o menos justa, eso poco importa.

Poco importa casi todo. 

Y si no fuera por aquello, por aquellos a los que aún nos debemos, o queremos creerlo así, nos dejaríamos arrastrar por las sombras hasta el fondo. 

Cambiar.

Por más que cambie de sitio las estanterías, los libros, el polvo…,

sigues presente en cada espacio, tu luz sigue iluminando la casa.

Tu ausencia lo llena todo.

Tu presencia solo en mi sueño.

 Las cosas de cada día parecen llenarlo todo,

y en realidad agrandan el vacío. 

Estás en mí en cada instante.

Sueño.

I mes tard, quan te’n vagis

Serà l’hivern cada nit

Jauré en el mateix llit

Amb el fredor en els llavis.

MARIA DEL MAR BONET. NO TROBARÀS LA MAR.

Nos encontramos en un sueño

Y te perdí en una pesadilla. 

Una pesadilla de la que no quiero despertar, porque la realidad es aún más cruel.

Pero algún día veré una luz y caminaré hacia ella.

Porque esa luz eres tú. 

Lluvia

Llueve. Como aquel día. 

Pero no era igual. Éramos felices.

Hoy la lluvia acompaña mi tristeza. 

Saldrá el sol y volverá la alegría a las calles: me quedaré más solo. 

Solo no: sin ti, que no es lo mismo. Que es peor.

Aqui te contaré cosas que no tuve tiempo de contarte.

Porque sabíamos que la vida pasa (aunque no imaginábamos que fhera tan deprisa) y necesitábamos todo el tiempo para estar juntos. 

Sólo estar juntos.

Lo que no te conté, porque los que compartí contigo, nunca los olvidaste.

Y los recuerdos…. son los mismos.

Nunca quise escribirte un poema, auque me lo pidieras: “Se canta lo que se pierde…”, decía Machado. Nunca

Y yo no quería perderte. 

Nunca