"LA GLORIOSA"
LA REVOLUCION DE 1868
La principal característica del reinado de Isabel II es la continua inestabilidad, tan acorde con el carácter de la propia Reina. Ya su designación como sucesora generó toda clase de problemas, el más grave de los cuales se arrastró durante todo el siglo, con las sucesivas guerras carlistas. Hasta su caída, en 1868, los cambios de gobierno fueron casi constantes.
El siglo XIX es de continuos cambios en sí en todo el Mundo. Las clases dominantes españolas tratan a toda costa de ignorarlos, aferrándose a sus privilegios, a su monopolio del poder.
LA SITUACION ECONÓMICA:
La naciente industrialización, que llega con medio siglo de retraso, crea unas clases nuevas, una burguesía en determinadas regiones peninsulares, vinculada a la producción minera en el País Vasco y Asturias y a las fábricas textiles en Cataluña. La prosperidad económica, no va acompañada de una representatividad en las instituciones: sus intereses no están defendidos; al contrario, el régimen sigue sustentando a la oligarquía terrateniente, noble y religiosa, con implantación en la mayor parte de España y cuyos esquemas económicos son aún muy primitivos.
La existencia de aranceles, incluso de prohibición de importación de determinados productos y materias primas no beneficia en absoluto al desarrollo de la industria.
Además de esta burguesía económica, surge una clase media intelectual, procedente de la baja nobleza (hidalgos), la administración y la burguesía comercial. Tampoco ellos están representado; como las clases obreras, aún incipientes y con reminiscencias gremiales y poco homogéneas. También entre estos y la España no industrializada hay notables diferencias de salario: de 3 pesetas a 6 reales. Tanto en unos como en otros, el endeudamiento es constante con el patrón.
Las diferencias económicas se acentuaban al no existir los impuestos directos, que repercutirían en los poseedores del capital. En cambio existían los consumos, impuestos indirectos que gravaban los artículos de primera necesidad.
La crisis internacionales a partir del 66: provoca la caída de las inversiones, sobre todo en las compañías de ferrocarriles y la industria metalúrgica (derivando, por tanto, hacia la minería).
En el 68 hay una crisis alimentaria que ocasiona la subida de los precios de productos de primera necesidad. Hay escasez y hambre.
Se inicia la reforma de la política monetaria, pero España no se adhiere a la Unión Monetaria Latina en 1867 (Francia, Suiza, Bélgica, Italia).LA SITUACION POLÍTICA:
A pesar de los continuos cambios de gobierno, los partidos que tienen una visión más avanzada se quedan siempre fuera del juego político.
El Partido Progresista, pragmático y carente de ideología, pero monárquicos, ahora dirigido por Olózaga y Sagasta, por Madoz y Prim, tras haber sido Espartero desplazado del poder, propugnan el boicot a las elecciones convocadas.
Más avanzados aún, los Demócratas. Sus pretensiones son más concretas:
- Abolición de las quintas.
- Sufragio universal.
- Adhesión a Europa
- Desgravación de los consumos.
- El ala derecha es monárquica; el ala izquierda, republicana.
- Dirigido por intelectuales. Tras la revolución, los obreros se radicalizan, separándose de los intelectuales.: Orense, Salmerón, Pi y Margall, Castelar.
Además de las ya citadas sucesivas guerras carlistas, las periódicas conspiraciones que acaban desembocando en pronunciamientos, nota característica del siglo, provocado por un Ejército ocioso, dividido. Existen todo tipo de grupos, clubes, sociedades secretas.
El esquema es siempre el mismo:
- Generales alejados del poder. Conspiración
- Apoyo de partidos marginados o descontentos.
- Una consigna populista.
- Intento de hacerse con el poder por la fuerza, que a menudo fracasa por la delación de alguno de los conspiradores.
- Represalias y vuelta a empezar.
En 1864 hay continuos cambios de gobierno hasta desembocar en Narváez, en septiembre. Esto cierra por completo el paso a los progresistas. Su política represiva ocasiona el agrupamiento de toda la oposición contra él. Sólo les queda una camino: derribar la monarquía borbónica. Los demócratas van aún más lejos: el establecimiento de la República.
Cuando la situación es insostenible, la Reina llama a O'Donell, de la Unión Liberal. Este se dedica a cerrar cátedras (1866) y ordena retirar de todas las salas de lectura periódicos y revistas extranjeras, en un intento de acallar las ideas.
Fomento de las Artes, madrileño, y Ateneo Catalán de la Clase Obrera, en Barcelona, contribuyen e influyen en comerciantes, artesanos y obreros con sus conferencias y debates.
Abundan los periódicos de todo tipo, desde los cuales se difunden todo tipo de opiniones y críticas, de todo signo.
El krausismo, introducido por Sanz del Río en España, ante todo, aporta inquietud intelectual, apertura cultural. Se opone al oscurantismo de la enseñanza existente. Su influencia en el desarrollo intelectual del momento es muy notable. De sus filas surgen pensadores y políticos que jugaran un importante papel tanto en la caída de la monarquía borbónica como en el posterior advenimiento de la I República.
Otro de los factores desencadenantes del descontento popular es la existencia de LAS QUINTAS:
El Servicio Militar, obligatorio, tenía una duración de siete años, con muchas posibilidades de ser enviado a las Colonias. Por 80.000 reales, se libraban. Naturalmente, sólo estaba al alcance de unos pocos. Existía la Sociedad de Seguros contra las Quintas, que prestaba el dinero. La burguesía, los terratenientes, sí se podían permitir este endeudamiento. El malestar entre las clases populares por esta creciente situación de desigualdad iba creciendo.
ACONTECIMIENTOS PREVIOS A LA REVOLUCIÓN.
LA NOCHE DE SAN DANIEL
En 1865, una Circular de Alcalá Galiano, Ministro de Fomento y de Instrucción Pública por añadidura, prohibe a los catedráticos expresar sus ideas contrarias a la monarquía y el Concordato, tanto dentro como fuera de sus cátedras. Castelar inicia la polémica contestando en su periódico y en otro más, criticando actuaciones del Gobierno y la Reina. Hay un intento de desposeerle de su cátedra al que el Rector Montalbán se niega y dimite. El nuevo Rector, Marqués de Zafra, toma posesión protegido por la Guardia Civil. La manifestación de los estudiantes a favor del dimitido es contestada con la carga de la Guardia Civil. Hay varios muertos y heridos y el eco de la protesta llega a Barcelona. Hay inquietud en Palacio: Narváez es depuesto. Una vez más, giro liberal: O'Donell (de Unión Liberal), se encarga del Gobierno.
SUBLEVACION DEL CUARTEL DE SAN GIL.
El Gobierno de O'Donell repone en su cátedra a Castelar y autoriza el regreso de Prim, exiliado. Adopta medidas liberales, pero los progresistas aun propugnan la abstención en las elecciones convocadas.
Nuevos pronunciamientos militares fracasados de Prim, que tiene que volver al exilio. Los progresistas ya buscan abiertamente acabar con la monarquía borbónica.
Pronunciamiento de los Sargentos del Cuartel de San Gil (Madrid), el 22 de junio del 66, apoyado por varios generales progresistas y por el pueblo. Serrano se pone al frente de las fuerzas gubernamentales. Lucha se generaliza y en las calles se forman barricadas. El Cuartel es tomado por Serrano y sesenta y seis sargentos son fusilados. El Gobierno O'Donell, desacreditado, es destituido y vuelve Narváez, con medidas aún más represivas: censura de prensa, cátedras que permanecen cerradas, Cortes que no se convocan. Deportaciones y encarcelamientos de intelectuales y políticos contrarios. La represión alcanza incluso a algunos leales de la Unión Liberal.
Desde el exilio, la oposición se organiza, llegándose a acuerdos entre las distintas tendencias. En el Interior, las Juntas revolucionarias comienzan a funcionar clandestinamente. También se organizan diversas Agrupaciones en Madrid y Barcelona, estas de carácter más gremial.
El 30 de junio del 67, en Bruselas (posterior al Pacto de Ostende, de 1866), se llega a un Acuerdo: una asamblea soberana decidirá entre monarquía y república.
Hay dos nuevos pronunciamientos fracasados de Prim antes del verano del 68.
El fallecimiento de O'Donell, en el exilio en Biarriz, permite la adhesión de la Unión Liberal a la oposición.
En abril muere Narváez, el único capaz de sostener el régimen. Isabel encarga gobierno al Ministro de Gobernación, González Brabo, de métodos policíacos y quien en otro tiempo escribiera libelos acerca de la Reina Madre. Detuvo a Jefes Militares de la Unión Liberal y obligó a exiliarse a los Duques de Montpensier, pretendientes al trono. Orovio expulsa de sus cátedras a Sanz del Río, Castelar y el joven profesor de Filosofía del Derecho Francisco Giner de los Ríos. Otro joven pensador y futuro político Presidente de la República, Salmerón, es encarcelado.
Desde Londres, Prim prepara una revolución en la que el pueblo, del que no se fía, no intervenga. Los del exilio de París, Sagasta y Ruiz Zorrilla, se reúnen con él en Londres en Septiembre para ultimar detalles. Todo está preparado para el 18. Ese día, la Escuadra se subleva en Cádiz. A continuación, Málaga, Cartagena Entran en acción las Juntas, una vez más. Estas se organizan sobre la marcha y organizan el control de la revolución en las ciudades. Las Juntas aparecen siempre en situaciones de vacío de poder. Al final resulta una unión de los notables del lugar con los revolucionarios para llevar adelante la situación.
Isabel destituye a Brabo y nombra a De la Concha, encargando a Pavía de hacer frente a las tropas comandadas por Serrano. Derrotado Pavía por los rebeldes en Alcolea, la Reina se va al exilio en Francia.
Prim entra triunfante en Barcelona y Serrano en Madrid. De la Concha había entregado el mando a Madoz y este se lo concede a Serrano, quien se hace cargo del Gobierno Provisional, formado el 8 de octubre.
Tras la euforia, las primeras medidas legales son moderadas. No se produce, pese a las pretensiones de las Juntas Provisionales, un cambio radical. Ha caído la monarquía borbónica, no el régimen. El poder sigue en manos de los mismos.
"La Gloriosa" se queda en un cambio de Gobierno.
Consecuencias directas:
- Auge económico.
- Revueltas populares por el intento de desarmar a las milicias.
- Gobierno moderado.
- Peseta unidad monetaria.
Se busca una monarquía de recambio:
Unionistas: Duque de Montpensier (él hijo del Rey de Francia y ella hermana de Isabel II)
Prim, Progresistas: Duque de Genova o Fernando de Coburgo, padre del Rey de Portugal.
La nueva Constitución, la más liberal del siglo, establece la monarquía como forma de gobierno. Figueras, Castelar y Cánovas presentan enmiendas a la totalidad, derrotadas.
Las elecciones de enero dan el triunfo general a los monárquicos, pero en las ciudades ganan los republicanos. Son las primeras por sufragio universal (varones, mayores de 25 años). Las Cortes elegidas aprueban la Constitución en junio del 69.
Serrano es elegido Regente, nombrando Jefe de Gobierno a Prim. Comienzan las disputas. Los republicanos abandonan el Parlamento el 1 de octubre y semanas más tarde, en varias ciudades se producen alzamientos republicanos.
Este será el panorama que se encuentre el Rey elegido.