LOS "OTROS" LIBROS:

La Meditación de la Rosa Mística


Con este título pretendo mostrar algunas notas sobre textos de indudable valor humanista, metafísico, filosófico, meditativo, como se quiera denominar a esos escritos que pueden ser pasados o recientes pero que alumbran, que están llenos de conocimiento y sabiduría, oculta o no, pero necesaria -cada día más- para la vida de todos los días, para calmar la sed del alma, no sólo la del cuerpo.

Para empezar he escogido a un autor que podríamos llamar reciente aunque ya fallecido o desencarnado como se suele indicar para los creyentes en otras vidas después de la presente.

Se trata de un maestro nacido en la India, esa nación tan llena de gurús y santones (lo digo en el mejor sentido de la palabra), donde la espiritualidad y lo cotidiano son casi lo mismo. Allí parece no existir mucha diferencia entre la realidad social y la íntima. Ignoro si permanecerá así mucho tiempo todavía.

Se le conoce como OSHO pero ha tenido más nombres. Antes se le llamó Bagwan y también Rahnish. Fue un hombre muy culto, muy instruido. Dio clases en la Universidad y tuvo varios ashram, el más conocido es el que se encuentra en Poona, India. Sobre su persona se cuentan muchas cosas, algunas de personas maravilladas por su presencia, por su luz interior. Otras decepcionadas. Ya sabemos que todos los grandes Maestros han tenido seguidores y detractores. Lo que importa son las enseñanzas que éstos nos han dejado.

Me limitaré a mostrar una de sus "meditaciones" de las que dejó escritas muchísimas de ellas, varios cientos. Algunas maravillosas consiguen lograr cambios en quienes las practican y de esto si puedo dar fé.

Por ejemplo, una llamada La Rosa Mística consta de tres partes y se realiza como mínimo durante tres semanas.

En la primera semana y durante tres horas los practicantes, los meditadores, se rien hasta no poder más (ahora se habla mucho de la Terapia de la Risa pero en realidad, esta terapia forma parte de un todo más amplio como veremos a continuación).

La segunda semana los meditadores durante tres horas cada día lloran, se entristecen hasta que broten las lágrimas de sus ojos. A veces sucede que cuando uno ríe acaba llorando y viceversa.

Con la terapia de La Rosa Mística se comprende que hemos acallado muchos dolores porque nadie quiere sufrir y lo apartamos de nuestra vida. Igualmente la risa no es conveniente en cualquier lugar ¿Se imaginan como se sentiría el Presidente del Consejo de Administración de la Banca Fulanitez si uno de sus consejeros irrumpiera en risas por cualquier motivo, en medio de la reunión?

Sí también nos han obligado a reprimir la risa......es de tontos reirse sin motivo nos dicen y mostrar las emociones en público no es conveniente, así que sólo lloramos en contadas ocasiones, tan pocas que hasta se nos olvida cómo hacerlo.

 

A veces está tan reprimido lo emocional que intentas llorar o reir y no puedes. Entonces es útil hacer como si llorases o rieses, como si fueses un actor y poco a poco, mientras se intenta, llega la risa o el llanto verdaderos.

La risa y las lágrimas limpian el corazón. Proporcionan más autenticidad a la vida. Nos quitan la coraza que nos hemos puesto para no ser dañados por la vida, para parecer que somos fuertes, para engañar un poquito, no nos vayan a herir. Pero esa coraza que parece protegernos también es una cárcel que nos sofoca y a veces conviene abandonarla, salir del caparazón, como esos cangrejos llamados ermitaños que pueden abandonarlo y volver a él.

La tercera semana simplemente se contempla. Se observa. Se sienta uno en silencio. Se trata de no identificarse con lo observado, simplemente observar y dejar pasar. Si vienes pensamientos, bienvenidos sean pero no hay que seguirles, dejarles que fluyan y continúen su camino.

Esta meditación puede hacerse sólo o en grupo. Pero si se hace en grupo es conveniente no hablar con los demás. Es importante saber estar solo consigo mismo aunque se esté rodeado de gente. Se utilizan mantras como Ya-Jú para los espacios dedicados a la risa porque ayudan a expresarla y se hace sonoramente, con ganas y fuerza. También algo así como Ya-Bú cuando se quiere llorar (como hace un niño cuando llora, -los niños son buenos maestros del reir y del llorar).

Se puede utilizar música haciendo la meditación, incluso existen grabaciones realizadas con este objeto.

© Mayte Gual, 2007

SUMARIO