REVISTA CULTURAL Y DE OPINION. Año III. Número 35. Enero de 2006

Se trata de "el dios bueno", hijo de la diosa Dana y héroe entre los de la tribu Tuatha Dé Danann. Es benigno, se le atribuyen los conocimientos de Ciencia, las fiestas, la sexualidad. Se relacionó con mujeres y con diosas como la delicada Boan, la diosa del rio sagrado Boyne en Irlanda, pero también ora en forma de cuervo o de mujer tuvo tratos con la agresiva Morrigan, diosa de la guerra, cada año copulaban en Samhain.
A Dagda se le representa como un obeso, de vestido sencillo que porta un gran garrote y lo lleva sobre ruedas. Poseía ciertos objetos mágicos, como su potente arpa, dos cerdos maravillosos, muchos árboles frutales, el garrote encantado que poseía tanto el poder de quitar la vida como el de regenerarla y un caldero mágico, inagotable, que representaba la abundancia material y la devolución de la vida, un caldero similar era el de Annwn, señor galés de los infiernos.
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En una de las batallas con los Fomoire, enemigos de los Tuatha, parece que obligaron al Dagda a consumir un enorme caldero lleno de gachas, que además contenía animales vivos como cabras, ovejas, amenazándole con destruirle si no lo comía todo. Parecía imposible que lo hiciera ya que hubiera bastado para dar rancho a todo un ejército. Sin embargo lo acabó y después hizo el amor con una joven.
En otra ocasión los Fomorii (otra versión del nombre de sus enemigos) robaron el Arpa de Dagda y el dios, con ayuda de su hijo Ogma, dios de la elocuencia y de LUGH, dios del Sol, fueron en su búsqueda. Al encontrarla Dagda en el salón de los fomorii exigió que se la entregaran y el maravilloso instrumento se bajó de la pared y mató a los que allí la colocaron e interpretó una melodía tan triste que hizo dormir al resto de la tribu enemiga.
En las luchas era ayudado Dagda por su amante Morrigan, bajo la forma del cuervo, en otra ocasión, estando ya muy gordo prefería encargarse de su caldero y de los más de trescientos litros de leche que contenía, que de prestar atención a la batalla.
Se dice que los hijos de Milid (que por cierto venían de España o lo que fuera entonces nuestra tierra), obligaron a los Tuatha a retirarse al subsuelo y Dagda instaló a su pueblo en túmulos mágicos. Tal como correspondía a su gran talla, su hogar se convirtió en el enorme túmulo funerario de Newgrange, en el valle del Boyne y durante el solsticio de invierno, un rayo de luz ilumina el pasillo central de la tumba.
Bibliografía:
Mitología: “Todos los mitos y leyendas del Mundo”. Edición Círculo de Lectores.
Enciclopedia Ilustrada de Mitos y Leyendas. Arthur Cotterell. Círculo de Lectores.
Druidas, dioses y héroes de la Mitología Celta. Anne Ross. Editorial Anaya.
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Si quisieramos comparar los valores de El Dagda a otros conocidos, podríamos decir que se trata de un dios sumamente terrenal, en ocasiones guerrero, pero al que interesan con preferencia, el interior de su marmita o caldero que el número de golpes que podría dar con su inmenso garrote.
Se le representa grueso, por su amor a la alimentación y un tanto rijoso, amante por igual de diosas benéficas o coléricas o humanas.
Es una ejemplificación de valores muy terrenales y sensuales. Yo le asignaría una pertenencia al signo de Tauro en astrología.
Sin embargo tiene otras características que se corresponden con el signo situado justo enfrente: con Escorpio, pues una vez derrotados, alojó a la tribu del que era protector en túmulos, en el subsuelo, es decir en los dominios de Plutón, y además entre las virtudes de su garrote y su caldero, se encontraban las regenerativas. Por eso El Dagda es un curioso mito, ancestral y plenamente actual.SUMARIO© Mayte Gual, 2006