REVISTA CULTURAL Y DE OPINION. Año III. Número 25. Marzo de 2005
Bibliografia:
Clara
Schumann fue la pianista más importante del siglo XIX, considerada por el
público europeo tan buena como Franz Liszt (1811-1886) o Sigismund Thalberg
(1812-1871), dos de los grandes pianistas de la aquella época.
Clara Josephine Wieck nació en Leipzig, Alemania, el 13 de Septiembre de
1819. Hija de Friedrich Wieck y Marianne Tromlitz. Su padre era un reconocido
maestro de piano y tenía un negocio de venta de partituras y de pianos.
Su madre, hija y nieta de familia musical, era pianista y soprano; ayudaba
a su marido en la tienda y enseñaba a los estudiantes avanzados de piano.
Mucha formación musical recibió de los padres, pero al parecer, poco cariño.
No empezó a hablar hasta los cuatro años: sus padres pensaban que era sorda.
Su madre abandonó a Wieck, llevándose consigo a Clara, de cuatro años, y
a su hermano más pequeño. Wieck consiguió la custodia más tarde, poco antes
del divorcio. Marianne volvió a casarse y su hija tuvo poca relación con
ella.
Su padre empezó a enseñarle piano a los cinco años, y para convencerse de
que no era sorda, lo hizo de oído. Clara aprendía muy pronto. Planeó para
Clara una vida de concertista, preocupándose por darle una formación completa,
con los mejores maestros disponibles: además de piano estudió canto, violín,
instrumentación, contrapunto y composición.
A los nueve años, ya tocaba en público. Dio su primer recital en la Gewandhaus
de Leipzig a los 11 años y al año siguiente se fue de gira a París.
A los 14 años, Clara empezó a componer: el Concierto para Piano en Do Menor.
Lo completó y estrenó a los l6 con la Leipzig Gewandhaus Orchestra, dirigida
por Felix Mendelssohn.
Empujada
por Friedrich Wieck, Clara interpretó en los ricos y elegantes salones de
Leipzig a los más jóvenes músicos de los 20 y los 30 del XIX, incluyendo
las sonatas para piano de Carl Maria von Weber y los últimos trabajos de
Frederic Chopin.
Clara dio conciertos en Dresden, Paris, Berlin y Viena. En Viena recibió
del Emperador el título de Real e Imperial Virtuosa de Cámara.
En 1830, Robert Schumann conoció a la joven Clara de once años, primera
interprete de la segunda de sus obras maestras "Papillons". Está viviendo
en la casa de Leipzig de Wieck. Para entonces, Clara, concertista profesional,
ya era bastante madura; entre Robert y Clara nació una cálida amistad a
pesar de la diferencia de edad, pues él era nueve años mayor que ella.
Con el tiempo se convierte en su amante, y en 1837 pidieron permiso al padre
de Clara para casarse, pues ella era menor de edad y tenía que esperar hasta
cumplir 21 años o contar con el consentimiento paterno. Pero Friedrich Wieck
se opuso. El enamoramiento de Clara de Schumann enfureció a Wieck, sobre
todo por los hábitos de Robert: bebedor y depresivo, sin medios para mantener
una familia y sus fracasadas relaciones con otras mujeres.
Tras superar la oposición del padre por medio de los tribunales, se casan
un día después del cumpleaños 21 de Clara. el 14 de septiembre de 1840.
Pese al rechazo como yerno y a los subterfugios a los que tuvieron que recurrir
para mantener su relación Clara y Robert Wieck le apreciaba como compositor.
Fue el propio Wieck quien dio a Clara la pieza para piano de Schumann "Papillons"
para que la tocara.
También
heredó Clara de su padre el hábito de escribir. A lo largo de su vida, llevó
diarios, en los que anotó todas las lecciones paternas, entre otras cosas,
y más tarde, lo escribió conjuntamente con Robert. El día después de la
boda Robert regaló a Clara un diario por su cumpleaños, el que escribieron
conjuntamente durante unos siete años, obra de importante valor histórico
para conocer tanto su relación como su obra.
Robert y Clara se amaban profundamente. Compartieron muchas cosas de su
vida y de su música, que era para ambos parte fundamental de su existencia.
La pareja escribió un conjunto de canciones, que Robert publicó ocultándoselo
a Clara para presentárselas en su primer aniversario de matrimonio. Así,
de las 12 canciones del Op. 37 de Robert Schumann, tres son de Clara.
Robert animaba a Clara a componer; en secreto publicó las canciones que
escribió durante el primer año de matrimonio y se las ofreció en el primer
aniversario.
En 1831 se publicó en Alemania la obra de Clara "Cuatro polonesas para piano".
Dos años más tarde, en 1833, comenzó la composición de un concierto para
piano, que terminó en 1835 y fue publicado en 1837. Entre 1834 y 1836 escribió
una colección de 6 piezas para piano solo, Opus seis, llamado "Soirées Musicales".
Fue la suya una intensa relación musical: estudiaban juntos, comentaban,
opinaban sobre lo que ambos hacían. Incluso leían similar literatura. A
pesar de su talento musical, Clara aspiraba a una vida hogareña, tranquila.
Clara, desde muy joven, tocaba en público las obras de Robert, quien se
dedicó a escribir exclusivamente para piano, obras llenas de significados
extramusicales, donde Clara aparece constantemente. En el "Carnaval Op.
9", hay una pieza que se llama "Chiarina", que, como "Chiara" o "Zilia",
son nombres con los que Robert se refería a Clara.
La dedicación al marido y la sucesión de hijos, hasta ocho, no impide se
triunfo como concertista de piano, una de las más afamadas de su tiempo,
ni su carrera como compositora, aunque si la limitan.
Clara fue admirada por otras personalidades de la época, como Goethe, ("Clara
es fuerte y enérgica, de una fuerza secreta e invencible" decía Goethe de
aquella jovencísima pianista.), Mendelssohn, Chopin y Paganini.
Era acompañada por su marido en sus giras, llegando hasta Rusia. Las crisis
depresivas de este obligan a la familia a trasladarse a Dresde. Intenta
promocionar la obra de Robert en una gira por Viena, sin conseguirlo.
La revolución de 1849 en Dresde les llevó a huir a Dusseldorf, donde conocieron
a Johannes Brahms, comenzando una estrecha relación de amistad entre ellos;
les visitaba diariamente. Aunque no compuso mucho, las obras que se conservan
de Clara tienen gran valor. Escribió música para piano solo, canciones para
voz y piano, música de cámara y obras orquestales. Clara escribió en su
diario en 1853:
"Hoy comencé a componer de nuevo, por primera vez en varios años. Para el
cumpleaños de Robert quiero escribir variaciones sobre un tema de sus Bunte
Blätter. Sin embargo, es muy difícil para mí porque he estado alejada de
la composición por demasiado tiempo."
El tema elegido era una pieza que había compuesto Robert en 1841 y que fue
publicada en 1852. La obra de Clara (Opus 20) se publicó en 1854, cuando
Robert estaba ya hospitalizado después de su intento de suicidio.
Hay varias razones que explican su escasa producción como compositora, pese
a su notable talento y su privilegiada formación musical: su carrera de
concertista que colmaba sus ambiciones artísticas; una vida personal y familiar
dura: sus ocho hijos que ocuparon gran parte de su tiempo, y la muerte prematura
de cuatro de ellos; su dedicación a su esposo, ayudándole, manteniendo a
la familia, su enfermedad, los intentos de suicidio: a causa de las depresiones
de Robert, Clara tuvo que hacerse responsable de la familia, apartándola
un tanto de su carrera, en especial de la composición. También hubo fricciones
a causa de las giras que ella tenía que hacer, y que él odiaba, aunque acompañaba
a su mujer.
Tras 14 años de matrimonio, con ocho hijos, cuando Clara tenía 35 años,
la salud de Robert Schumann empeora: pidió tras un intento de suicidio,
en 1954, ser internado en el asilo de Endenich, donde morirá en 1856.
Clara tuvo que mantener la familia dando conciertos y dedicándose a la enseñanza.
También sus inseguridades frenaron su carrera como compositora. Dudaba de
su talento como compositora:
"Alguna vez creí que tenía talento creativo, pero he renunciado a esta idea;
una mujer no debe desear componer. Ninguna ha sido capaz de hacerlo, así
que ¿por qué podría esperarlo yo?"
Su producción musical, pese a todos los impedimentos, alcanzó las 66 piezas.
No
se consideraba bella físicamente, a pesar de que los retratos que de ella
se conservan nos muestran lo contrario. Después de escuchar a Liszt dudaba
incluso de su valor como pianista, pues si bien podía considerarse la mejor
de las mujeres pianistas de la época, no se consideraba a la altura del
pianista húngaro. La opinión no era compartida ni siquiera por el propio
Liszt, quien la admiraba.
Tras enviudar, además de dar conciertos, se dedicó a la enseñanza en Francfort
(de 1878 a 1892) y siguió con la composición.
La carrera de Clara continuó en los más altos niveles profesionales hasta
pocos años antes de su muerte. Realizó alrededor de cuarenta giras de conciertos
por el continente europeo y en todos lados era recibida con los más altos
honores. Fue una profesional en el sentido económico también: cobraba dignamente,
igual que los otros virtuosos de la época, pues fue por mucho tiempo el
único soporte de la familia.
Su música fue el consuelo de Clara: Una carrera de 60 años, la enfermedad
de Robert y sus intentos de suicidio, la muerte de cuatro de sus ocho hijos.
Hasta el final de sus días contó con el apoyo y la amistad de Johannes Brahms.
La correspondencia entre ambos aporta también interesantes notas acerca
de la vida musical de la época y de sus carreras. Brahms también se inspiró
en ellas para alguna de sus composiciones. En 1878, se celebraron los 50
años de la carrera de Clara con conciertos en el Gewandhaus de Leipzig,
donde había empezado. El programa lo componían sólo obras de Robert Schumann.
Sus problemas físicos se iban agravando: el reumatismo para el que fue tratada
con opio, curas en balnearios, masajes, ...
En Marzo de 1896, Clara Schumann sufrió un ataque. Su amigo Johannes Brahms
canceló sus vacaciones en Italia. En su lecho de muerte, su nieto Ferdinand
interpretó para ella una obra de Schuman, la última música que escuchó.
Murió el 20 de mayo de 1896. Brahms se ocupó de funeral. El murió once meses
después.
May, Florence. The Girlhood of Clara Schumann, 1912
Elías, Pedro. Historia de la Música. Edilibro, S.L., 1998
http://www.geocities.com/Vienna/Strasse/1945/WSB/clara.html)
http://sapiensa.org.mx/contenidos/l_clara, Jesus Herrera
© Enrique Barazón, 2005
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