REVISTA CULTURAL Y DE OPINION. Año II. Número 15. Mayo de 2004
José Carlos Llop es un autor mallorquín (de lo que me congratulo). Nacido en Palma de Mallorca en el año 56, es escritor de relatos y cuentos y también novelista.
Aunque tiene más publicados, he leído "El informe Stein", "La cámara de Ambar" y "El Japón en los Ángeles". Además, José Carlos Llop es poeta y no sólo por sus volúmenes de poesía.
Porque en todas sus obras desgrana una extraordinaria prosa poética que atrapa al lector en una cadencia rítmica, hecha de tonos y contrastes en los que impera la armonía. Sus libros son sensuales, se gozan. Llenan los sentidos de músicas, colorido.
El escritor recrea al detalle ambientes comunes y extraños. Hace gala de un perfecto conocimiento del castellano, lo que es muy meritorio habiendo nacido en Mallorca y no en Valladolid (pongo por caso), y nos sumerge en mundos reales y oníricos a un tiempo. Descubre un lenguaje rico, expresionista, culto y hermoso.
Leyéndole uno siente el tacto de las pieles, la frialdad de la nieve, el sabor del vino en los labios. Sus relatos están hechos de pequeñas cosas cotidianas, a la par que extraordinarias, como si contempláramos una película fascinante. Pero además sabe "armar" psicológicamente el carácter de sus personajes.
"Háblame del Tercer Hombre" transcurre poco después de acabada la Guerra Civil española y sus protagonistas pertenecen a una familia de militares durante los primeros años de la Dictadura de Franco. Y en la página 98 de esta novela explica, en boca de la abuela del narrador adolescente, la mejor descripción que nunca he leído de lo que significa ser militar. No, no voy a transcribirla: lean el libro, que vale el esfuerzo de buscar en las librerías o solicitarlo por Internet, ir a la biblioteca, etc.
"Hablame del Tercer Hombre", ha sido editado por Muchnik Editores en el 2001.©Mayte Gual, 2004.
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