EL LORO ESTEPARIO

REVISTA CULTURAL Y DE OPINION. Año II. Número 22. Diciembre de 2004

NOVELA


"El Hijo del Acordeonista"

de BERNARDO ATXAGA

Bernardo Atxaga¿Puede un chico, un joven que se abre a la vida, entender o perdonar las veleidades de su progenitor que coquetea con los caciques del pueblo, máxime cuando eso ocurre en un entorno cultural como el vasco de de los setenta?
Ese es el meollo de la novela de Bernardo Atxaga, aunque existan otras historias dentro de la historia. El tío, hermano de la madre del protagonista que vive en los Estados Unidos criando caballos. El encuentro amoroso entre el amigo del protagonista y su novia precisamente en los EE.UU., encuentro casual entre dos tímidos...
El zulo en el que se esconde el joven para no tocar el acordeón en una fiesta, para mayor lucimiento de esos caciques, a quienes sí divierte su padre.
AcordeónLo que más sorprende en la novela de Atxaga, quien en realidad se llama Joseba Irazu Garmendia, es un fondo de inocencia, un lenguaje en el que se refleja el alma de un joven, esa sí magníficamente descrita; sus deseos, la serenidad de la madre que encubre un conformismo atroz ante unas costumbres que ensalzan a la mujer que calla y se resigna.
Las relaciones, nunca cambian, entre los jóvenes que se reunen para fumar, beber y hablar de mujeres o deporte. Estudiar en colegios religiosos. Los primeros amores, lícitos o no. Los que dejan mal sabor de boca. Los que nunca se realizan o sí.
Los ambientes están muy bien descritos. Quizá le achacaría un exceso de páginas para contar algunas anécdotas prescindibles. A pesar de que Atxaga comenta lo mucho que ha tenido que suprimir. Labor muy necesaria para una buena novela. Sabemos que ha creado polémica, ha sido muy leída y comentada en el País Vasco, aunque quizá no sólo por la literatura.
Esta obra es continuación de Obabakoak y transcurre igualmente en Obaba. Antes de ser novelista Atxaga se licenció en Ciencias Económicas, estudió Filosofía y Letras, trabajó de maestro, fue guionista de radio, librero, etc.
También escribe poemas y una veintena de libros para niños (de cuya autoría probablemente obtiene ese lenguaje fresco, claro, increíblemente "limpio" y al que hoy día ya no estamos acostumbrados).
Aunque trate de emociones, pasiones, deseos, este libro podría regalársele a un adolescente por dos razones: la primera que está bien escrito, y eso no abunda. La segunda porque no es morboso aunque pueda ser duro en ocasiones.
Un buen regalo para estas Navidades.


© Mayte Gual, 2004

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