REVISTA CULTURAL Y DE OPINION. Año III. Número 24. Febrero de 2005
La novela de la que hoy me ocupo no es de reciente aparición, fue editada por Planeta en 2001, pero no siempre se leen los libros en cuanto aparecen y no por ello pierden su interés.
Aunque es cierto que en las librerías cada vez existen menos "fondos" y hay que acudir a las propias editoriales si uno está interesado por algún libro determinado, si continúan en las estanterías de las Bibliotecas, que aunque mayoritariamente visitadas por estudiantes, continúan ofreciendo al público buenas (y malas) obras para deleite de los aficionados a la lectura.
Si observan una fotografía de la autora les sorprenderá su aspecto entre serio y aniñado. Entre romántico -como una dama recién surgida de finales del siglo XIX- con una mirada profunda, que dice más que todos sus libros, por bien que maneje la pluma, que efectivamente lo hace. Pues igual que sus fotos, así son las novelas de Espido, siempre hay algún elemento mágico, fantástico o sobrenatural, como si se tratara de una novela gótica pero suavizada, o "actualizada" para el siglo XXI.
Hay más, una perfecta comprensión del universo femenino "desde el interior". No son demasiado importantes en las novelas de Espido los elementos materiales, diríamos "superficiales". Están sí, pero como meros materiales, mojones indicadores del camino que se transita, apenas suponen una pincelada del cuadro.
Sin embargo donde se explaya la creadora es en los elementos internos, psicológicos, sean reales u oníricos, tangibles o imaginarios. El palpitar del corazón femenino aparece claramente dibujado, no ocurre lo mismo con el ser y el entender masculinos que queda menos claro, como en sombra, intuído pero no completamente visualizado -al menos en ésta Diabulus in Musica-, pero no se niega que pueda ser materia pendiente para próximas obras.
Se trata de una novela descorazonadora. Una mujer que no se encuentra a sí misma, que sólo se comprende como prolongación de su propio deseo volcado en un hombre que la conforme, que la autentifique, a la que acompaña el fantasma de un antiguo amor, a quien no amó mientras vivía y extrañó después, como parte de una culpa nunca exorcizada. Pero es una novela que tiene música en las palabras, no sólo en el título.
Espido sabe construir poesía novelada o novela poética. Y además, una vez empezado el libro ya no hay quien lo suelte. Sus palabras son morbosas, por eso enganchan y por encima de cualquier otra consideración, su lenguaje tiene tintes nuevos, utilizando palabras que crean frases y frases al gusto clásico. No hay demasiados autores cuyas obras produzcan la sensación de estar aprendiendo una nueva forma de manejar el idioma. Con ella así sucede.
Espido Freire es una autora joven. Nacida en 1974 -no he conseguido su fecha completa- en Bilbao. Es licenciada en Filología Inglesa por la Universidad de Deusto y además estuvo dedicada a la música durante algún tiempo.
Cuenta con varias obras literarias como "Irlanda", "Donde siempre es Octubre", "Melocotones Helados" (ésta fue la primera novela que leí de Espido Freire y supuso para mí una sorpresa, descubrí que había una nueva escritora a la que seguir la pista), precisamente con esta novela ganó el Planeta a la edad de 25 años.
En el año 2000 se publicó un ensayo "Primer Amor" y tiene algún libro de poesía como "Aland la blanca", otro ensayo es "Cuando comer es un infierno" , otra novela "Nos espera la noche" y el ensayo dedicado a las hermanas Brontë y a Jane Austen "Querida Jane, querida Charlotte". Recientemente ha aparecido el libro de relatos "Juegos míos".
Espido Freire es colaboradora habitual en medios de comunicación: diarios como El País, La Razón, El Mundo, es traductora y colaboradora en la radio y en televisión en diferentes emisoras. Además imparte talleres literarios y sus obras han sido traducidas a diversas lenguas.
Angelus in scriptura....... Espido Freire.© Mayte Gual, 2005
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