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De este escritor gallego había leído "No Vuelvas" y también "Trece Campanadas". En las obras anteriores ya se advertía el carácter entre mágico y neorrealista rural de su escritura. Sin querer ponerle rótulos a su forma de escribir, lo menos que puede decirse de él es que tendrá lectores a montones. Todos los escritores que arrastran entusiastas compradores de sus libros han llegado a encontrar un lenguaje musical. Una cadencia, una armonía, que sujeta al lector como el tiro al caballo o las esposas al delincuente, pero sin que éste se aperciba. ¿Se han dado cuenta Vds. de lo viciosa que puede llegar a ser la lectura? Por supuesto, es uno de los pocos vicios que engrandece en vez de envilecer. Y en muchos casos consigue lo que no logran maestros o educadores. Lo que se aprende en los libros constituye una buena parte de nuestra mentalidad. ¿Dónde puede aprender un adolescente lo que no recibe en casa o en la escuela? ¿En la T.V.? No es lo mismo por supuesto. Los libros aunque te enganches a ellos son escogidos por uno mismo. Los programas de T.V. los emiten y sólo puedes apagar el receptor. Nunca encontrarás un programa cultural que
te aclare lo que estés buscando, como sí lo puedes hallar
en una biblioteca... |
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Pero se trata de la última novela hasta el momento de Suso de Toro, que revela lo que el autor considera que constituye la forja de un asesino. Para ello ha utilizado un personaje que desde la cuna es señalado como el malo de la película, indicando con ello que debe ser cierto que si desde pequeñito te dicen que eres malo, acabas creyéndotelo. También advierte contra quienes mostrando dotes de videncia son capaces de acusar a alguien de maldad. Es una reflexión importante. No debería decirse nada que pueda causar un mal. Dos hermanos gemelos, uno el bueno otro el malo. El malo se ve privado de todos aquellos que le aman o por quienes él muestra una especie de afecto. Ignoro si Suso de Toro desea ilustrarnos en que los malvados son personas que nunca gozaron de cariño o que les fue arrebatado muy pronto. Las otras características del terrible protagonista, son una soberbia desmedida y el amor a la violencia, a las emociones fuertes. La obra respira tragedia por todos sus poros y en
algunos momentos se echa de menos algunas gotas de humor. El único
contrapunto lo constituye el compañero de habitación
en el hospital donde el malvado expira. |
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Menor interés tiene el ambiente de la guerra civil española o incluso los recuerdos de la Alemania nazi, donde el siniestro personaje cometía sus fechorías. El verdadero meollo del asunto es la descripción cuasi perfecta de las emociones o sensaciones que le animaban a actuar como lo hacía, demostrando que este tipo de personas lo son en muchos casos por su falta de sensibilidad ante estímulos más sutiles, menos violentos, menos grandiosos. La heroicidad es peligrosa. No hay mejor éxtasis que disfrutar de las ligeras evoluciones de un pájaro en la rama del árbol o en el desperezarse del gato junto a la chimenea. El placer de lo simple y cotidiano es un bálsamo
para el alma. |
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SUMARIO© Mayte Gual, 2007