REVISTA CULTURAL Y DE OPINION. Año III. Número 32. Octubre de 2005
El primer adjetivo que se me ocurre para calificar esta novela, es Gozosa. Publicada por Anagrama en el año 2000, he leído una edición tamaño de bolsillo, pero en tapas duras y con sobrecubierta, es decir, muy bien presentada, y a un precio reducido, de Círculo de Lectores.
Ya explicadas las características más físicas del asunto, vayamos a lo que importa: como decía es un gozo de lectura. He experimentado un disfrute casi sensual con ella.La sensualidad impregna toda la obra. El disfrute de los sentidos es patente aún en los momentos dolorosos y no porque ataque el erotismo con cuchillo y tenedor, que sí lo hace; es que literalmente se come con la mirada el cocinado de jugosas frases, elaboradas a fuego lento, aromatizadas con certeras descripciones, y saboreando un gran talento narrativo, que a través de los distintos personajes de la obra, y de los largos tragos de realidad y de deseo va consumiendo el joven narrador.
Un adolescente quien a resultas de un lluvioso encuentro con los invitados de un solitario editor, se inicia en los conocimientos literarios y amorosos. Durante los pocos días que dura la desigual convivencia de autores, acompañantes, editor y cocinero-narrador, asistimos a una iniciación en el descubrimiento de la vida y del arte literario.
En ocasiones con dulzura y otras con desgarro, pero siempre con pasión, Pedro Zarraluqui nos sumerge deliciosamente, con curiosidad, y con involuntarios temblores, como sucede a cualquier amante primerizo, en un nuevo universo: el del oficio de escritor.
Al acabar la lectura de Amantes y ladrones, no habremos perdido los rojos zapatos de Cenicienta, que aquí son de Dolores y algo más resistentes que el cristal, pero habremos asistido, como en una boda gitana, a la apertura del himen novelesco y bebido con los novios un buen caldo, tinto, suave y con sabor, que deja un regusto ansioso de nuevos tragos.
Confiamos que en la bodega de Pedro Zarraluqui queden otras muchas buenas botellas.
Para “Amantes y ladrones” cuando menos era de Crianza, pero esperamos bebernos cualquier día, un gran Reserva de este sabroso autor.© Mayte Gual, 2005
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