Este director, coreano, ya nos desconcertó por la originalidad de su película Hierro 3 y ahora vuelve a llamar nuestra atención, en un film, esta vez rodado íntegramente en el mar, y concretamente a bordo de un viejo barco. La cinta, por tanto, se sosiega bastante.
En Hierro 3 el protagonista solía andar subido en una moto y asaltaba casas desocupadas en las que además de tomar algo de sus neveras, les lavaba la ropa que encontraba en sus cestos de ropa sucia o les recomponía algún objeto deteriorado.Aquí la auténtica protagonista es una joven, que apenas acaba de salir de la adolescencia, quien fue recogida en su infancia por un pescador, que siempre ha cuidado de ella, y que pretende hacerla su esposa, una vez cumplidos los 16 años.
Parece tarea de titanes que una película rodada con tan pocos elementos argumentales no aburra ni canse. No lo hace ni un segundo, es más, hay secuencias donde el humor está muy presente y en otras se hace patente la inquietud, casi el miedo. Narradas las emociones de los tres protagonistas principales (el pescador, la chica y el joven de quien ésta se enamora) con gran maestría, por encima de cualquier otra consideración este tipo de cine nos encanta porque refresca y alienta la capacidad de sorpresa del espectador.
A pesar de la cantidad de films manidos, repetidos, sin originalidad que se ofrecen actualmente, vemos que continuan existiendo creadores, magníficos directores que se ganan merecidamente el dinero que dejamos en taquilla y Kim-Ki-Duk es uno de ellos.
Algunos momentos abordan la ternura, como cuando el pescador trae al barco y guarda primorosamente la ropa y los zapatos que su futura esposa debe usar para la ceremonia de la boda. Además se producen curiosidades como por ejemplo el sistema de predicción que utiliza el maduro pescador y que no desvelaré para que no pierda interés su contemplación,pero diré que es sumamente arriesgado.
El actor que da vida al pescador, Jeon Sung-Hwan está maravilloso en su papel. Con los gestos precisos y un físico muy adecuado, impone su presencia, aportando una gran seguridad a su personaje. También el joven estudiante es correctamente interpretado y con gracia además, por Seo-Ji-Seok.
La maravillosa música que se desprende del arco: instrumento de tiro pero también musical consigue fijar los distintos momentos entre sus notas, muy bien escogida. Una excelente fotografía hace el resto, por supuesto con la sabiduría de un director del que agradeceríamos nuevas películas.
© Mayte Gual, 2006
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