EL LORO ESTEPARIO

REVISTA CULTURAL Y DE OPINION. Año III. Número 32. Octubre de 2005

C I N E:"La Pequeña Lola (Holy Lola)", de Bertrand Tavernier






IndochinaEl argumento de la película es sencillo, una joven pareja con problemas de esterilidad, desean adoptar un niño para lo cual viajan a Camboya.
Una vez allí a pesar de haber cumplido todos los requisitos legales, el deseo no será tan fácil de realizar.
La visita será exhaustiva, visitarán todos los orfanatos, harán relación con otras parejas que se encuentran en su misma situación y rellenarán montones de formularios, su “expediente” pasará de mesa en mesa dentro de la complicada estructura funcionarial de la burocracia camboyana, y ellos deberán vencer todas esas dificultades, así como a los mosquitos, las irritantes reacciones de otros probables padres adoptivos y la molesta e intensa lluvia.....

La pequeña LolaBertrand Tavernier es el magnífico director de esta cinta, basada en un guión de su hija Tiffany Tavernier y de Dominique Sampiero, que cuenta con los actores protagonistas Jacques Gamblin e Isabelle Carre, así como con una docena de otros buenos actores, todos perfectamente creibles en sus papeles, y una maravillosa banda sonora, música de Henri Texier.

Pero Tavernier, que cuenta con una filmografía extensa, desde que en 1975 adaptó la novela de Georges Simenon, El relojero de St. Paul para la gran pantalla, en su primer largometraje, que luego continuaría con filmes como “Que la fiesta comience”, “El Juez y el Asesino”, “Des Enfants Gatés” y “La muerte en directo” (con el mejor papel que he visto interpretar en su vida a Romy Schneider en una extraña obra de ciencia ficción), “Una semana de vacaciones”, “Un domingo en el campo” “La Carnada”, “Capitán Conan” y “Ça commence aujour`hui” por citar sólo algunas y con innumerables premios de la Academia Francesa de Cine, del Círculo de Críticos de New York, de la Academia Británica de Cine o de la Academia Europea del Film, no se dedica sólo a describir los avatares agridulces de estos aspirantes a padres, también enfoca la cámara para que, aunque sea como de pasada, sin sobrecarga de planos ni de intenciones, podamos conocer los sufrimientos de este país, Camboya, que una vez perteneció a la Indochina francesa y tuvo también que soportar la terrible acción de los Jemeres Rojos, con el sacrificio de vidas que eso le causó.
Pero la mirada de Tavernier es amable y no está exenta de una sonrisa y a veces hasta de una carcajada, que alivia la carga dramática. Lo cual es de agradecer y más hoy día en que el humor no se trata mucho en el cine, por lo menos, no el humor inteligente.

Un película para no perderse.

© Mayte Gual, 2005
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