REVISTA CULTURAL Y DE OPINION. Año II. Número 22. Diciembre de 2004
"EL MAQUINISTA", Brad Anderson.
Protagonizada por: Chirstian Bale, Jennifer Jason Leigh, Aitana Sánchez-Gijón, John Sharian, Michael Ironside, Anna Massey.
Esta es una película cuando menos inquietante. Impresiona desde la banda de música, de Roque Baños, hasta los colores, o mejor dicho la falta de éstos, pues aunque está rodada en color, imaginamos que se utilizan distintos filtros que lo amortiguan hasta dar tonos sombríos, diversos grises con tonalidades verdes o azules, grises más oscuros o menos, pero negando luminosidad, que de vez en cuando se interrumpe (por ejemplo en las escenas en que aparecen
Aitana Sánchez Gijón o Jennifer Jason Leigh en las que sí hay color) y en el rojo del misterioso coche y pocas más.
Además, si dejamos de lado el argumento principal y nos fijamos en detalles, vemos que la atmósfera en que se desenvuelven los personajes es asfixiante, llena de grasa (la fábrica) y de las bromas gruesas de los operarios, compañeros del protagonista (es un decir) que van derivando hacia posturas agresivas a medida que transcurre la cinta, y las malévolas miradas y despóticos comentarios del Jefe del Taller.
Pero lo que realmente intranquiliza al tiempo que seduce, es la actitud entre desconcertada, aturdida, ingenua y temerosa de un protagonista, que mal vive y soporta sus noches en blanco con un libro, El Idiota de Dostoievski y las frecuentes visitas a una prostituta con ganas de dejar de serlo (nada que ver con el carácter de la "Charo" que se niega a ser mantenida por Pepe Carballo en las novelas de nuestro llorado Vázquez Montalban) y a la que deja formidables propinas, lo mismo que con la camarera del bar del Aeropuerto (y esta vez sí que Aitana Sanchez Gijón ha sabido hacer plenamente creíble su papel). El de la prostituta corresponde a Jennifer Jason Leigh, a la que vimos hace bastante tiempo, en la amiga perversa de Mujer blanca soltera busca.
Podríamos preguntarnos cómo resistir sin dormir durante un año y por qué el cansado operario del gremio metalúrgico no acude a que le visite un médico. No es extraño que padezca alucinaciones pues hay que soñar, es imperativo categórico, sea dormido o despierto, y él no duerme nunca. Hay momentos en que parece que lo consigue pero cualquier mínimo ruido le despierta.
Poco a poco la cosa se complica, se ve envuelto en un accidente que sufre otro trabajador y cree que los demás le ven como culpable. Cosas extrañas suceden en su apartamento, aparecen notas que ignora quien ha escrito. ¿Y quien es ese desagradable individuo al que sólo parece ver él mismo?
El actor principal está magníficamente interpretado por Christian Bale, es el que siendo un niño de trece años protagonizó la cinta de Steven Spielberg El Imperio del Sol y ya entonces sabía hacerlo. Ha seguido trabajando así que tiene en su haber películas como Enrique V de Kenneth Branagh, Rebeldes del Swing de 1993, Retrato de una dama de Jane Campion, año 1996, El Sueño de una noche de verano del año 1999, American Psycho del 2000, La mandolina del Capitán Corelli del 2001, por decir una tercera parte aproximadamente de su filmografía. Sólo un detalle que avala su tenacidad: para hacer El maquinista tuvo que adelgazar 29 kilos, hasta parecer un enfermo, casi llegó a estarlo por la gran debilidad que la pérdida de peso le produjo.
El director de la cinta es Brad Anderson, estadounidense, quien ha rodado para televisión y varios largometrajes, alguno presentado en el Festival de Soundance (The Darien Gap)en 1996 y Próxima Parada Wonderland que ganó en el mismo festival el Gran Premio, así como el Premio del Público en el de Deauville. Además tiene Happy Accidents protagonizada por Marisa Tomei. En el 2001 rodó Session 9 que se proyectó en el Festival Internacional de Cinema de Catalunya: Sitges 2002. El Maquinista es su última película. Y no podemos dejar de nombrar al autor de un guión impecable: Scott Kosar que consigue que la sospecha y las dudas nos conduzcan hasta el final.
El productor es Julio Fernández, el formidable trabajo de fotografía es obra de Xavier Giménezy se rodó en Cataluña, concretamente en el Tibidabo, Sabadell y Tarrasa y y aunque no se comprende hasta el final, la película tiene moraleja, o mensaje, como se prefiera: conviene asumir nuestros pecados para poder redimirlos.
© Mayte Gual, 2004
Volver al Sumario