REVISTA CULTURAL Y DE OPINION. Año II. Número 22. Diciembre de 2004
"Un Toque de Canela" (Politiki kouzina) Dirección: Tassos Boulmetis
Proteínas, Hidratos de Carbono, Acidos grasos, Vitaminas.....
La comida puede ser todo eso y muchísimo más. Como ya nos lo recordaba otra inolvidable película, "Como agua para chocolate", junto con los tomates y el marisco, la ternera y el azafrán, la leche y la manteca, engullimos la vida misma, sus diversos sabores pero también sus variadas emociones.
"De lo que se come se cría" dice el sabio y siempre oportuno refranero español (que alguien en algún momento deberá reeditar y poner al alcance de los veinteañeros que andan un tanto perdidos sin una frase tópica que les resuelva la situación)...; pero no quiero andarme por las ramas y así como antaño a las personas de mal carácter se las llamaba "leche agria" y hoy día hasta Bridget Jones sabe que para consolarse de las decepciones amorosas nada como el chocolate, esta pelicula de la que al fin y al cabo pretendo hablar, así como otras que también figuran en la actual cartelera, nos llega envuelta en los más variados olores, sabores y colores de la cocina (en este caso turco-griega) junto con la sabiduría de quienes la crearon.
En un momento dado el abuelo -pieza o eje central en torno al que gira toda la cinta- le indica a una cliente de su pequeño negocio de ultramarinos (maravillosa palabra también ya en desuso) "¿Acaso quieres que tu novio se ponga serio? Si lo que deseas es que te abra su corazón y hable contigo sobre sus intenciones (se supone que amorosas) debes poner canela a las albóndigas..."
Existe una corriente en el cine, que quizá debiéramos estudiar, que relaciona Cocina y Emociones, Comida y Relaciones. Esta es una de esas cintas que se toman su tiempo, que describen con maestría las complejidades de las familias.
La importancia de la transmisión del conocimiento, creo que debería escribir CONOCIMIENTO, con mayúsculas, pues se trata de esa sabiduría que los planes de estudios no saben inculcar, pero sí lo hace el viejo abuelo vendedor de especias, que sabe desplegar todo un Universo (y nunca mejor dicho pues en una maravillosa escena, se ven hasta los planetas girando entre el polvo del desván).
ESTA PELICULA GUSTARA A QUIENES AMAMOS LA ASTROLOGIA y a quienes apostamos por el entendimiento entre las personas más allá de sus nacionalidades, quienes escuchamos antes al corazón que a la estrecha lógica. Se habla también de problemas políticos (destierros) de ahí el nombre original de Politiki Kouzina y de la añoranza por el hogar dejado atrás...Tiene también preciosos toques de humor que impiden un garcidramatismo. La música es otro de sus mejores aciertos, igual que la fotografía y la fantástica caracterización de todos los personajes, no me atrevo a llamar secundarios pues tienen bastante papel e incluso el principal de ellos, es interpretado por tres actores: de niño, de joven y en su madurez, siendo éste último Georges Corraface, el único prácticamente conocido por el público español.
Pero todos son fantásticos actores, desde Markos Osse (el niño) hasta Renia Louizidou (la madre) o cualquiera de los que aparecen.
El guión y la dirección es de Tassos Boulmetis. El director de Fotografía Takis Zervoulakos y la Música es de Evanthia Reboutsika.
Y una reflexión final: la ciudad añorada es Estambul, nada menos que la antigüa Constantinopla, capital del Imperio Bizantino, un lugar casi mítico, que tuvo relación con nuestra propia cultura, primero por ser parte del Imperio Romano (el de Oriente) y después por ser la cuna del enemigo, el temido "Turco" ¿Recuerdan los libros de historia del bachillerato y Solimán el Magnífico? Y otros....
Pero fuese a favor o a la contra, algo nuestro tiene también Turquia, como lo tiene Grecia. Y precisamente ahora está debatiéndose cómo será la entrada de Turquía en la Unión Europea, cuya población (según oí recientemente en la Cadena Ser, mis conocimientos estadísticos son casi nulos) es tan numerosa como el total de individuos que componen los diez países que han pasado recientemente a formar parte de la Unión.
Me pregunto si no será conveniente indagar un poco más en la mentalidad, costumbres, aficiones e idiosincracias de este gran país que tiene todavía una cuestión pendiente que resolver: El reconocimiento de Chipre como Estado Independiente.
Tal vez este sea un buen momento para aceptándo nuestras diferencias, ver las semejanzas que existen entre todos.
© Mayte Gual, 2004
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