REVISTA CULTURAL Y DE OPINION. Año II. Número 15. Mayo de 2004
Santiago
Rusiñol i Prats nació en Barcelona, en la calle Princesa el 25 de febrero
de 1861. De familia dedicada a los tejidos en Manlleu, tras los estudios
secundarios trabaja en el negocio de su familia, bajo el control del abuelo.
Santiago se había quedado huérfano muy joven.
Inicialmente autodidacta en el campo artístico, a escondidas comienza
sus estudios, siendo alumno de dibujo de Tomas Moragas, en clases nocturnas
y después
alumno del Centro de Acuarelistas de Barcelona, del cual fue uno
de sus fundadores, tras el fallecimiento del abuelo, ya sin impedimentos,
pues a este no gustaban nada sus aficiones artísticas. El abandono de la
tradición familiar no se produjo hasta los veinticinco años.
Su primera exposición, en 1884 en la Sala Parés, junto
con Ramón Casas y el escultor Enric Claraso. Las primeras obras pictóricas
tienen puntos de contacto con las de Joaquin Vayreda (Girona, 1843-Olot,
1894).
Viaja a París en 1889, con Clarasó, Ramón Canudes y Miguel
Utrillo, viviendo en Montmartre con Ramón Casas y Zuloaga. Con este último
viaja por Italia. Su pintura cambia, adoptando tonos grises y vaguedades,
a la manera de Whistler, influenciado por los impresionistas, sobre todo
Degás. Es su época de paisajes, temas urbanos, composiciones simbólicas
de inspiración modernista y retratos.
El
movimiento artístico por su modernidad, fue designado por el crítico Raimon
Casellas como modernismo.
Viaja a Andalucía entre 1896 y 1897. Tras ello comienza a pintar jardines.
Fue uno de los primeros animadores del movimiento modernista Els Quatre
Gats, que agrupaba artistas y escritores de vanguardia. Adquiere una casa
en Sitges, donde fundó “Cau Ferrat” con Zuloaga, en la que comenzó a instalar
sus colecciones, una de ellas, de hierros viejos, y organizó Fiestas Modernistas,
en las que se reunían los jóvenes artistas, escritores y músicos de la época..
Sitges era sede de la interesante escuela pictórica llamada "Escuela
Luminista" - con miembros como Joan Batlle i Amell, Felip Massó, Arcadi
Mas i Fondevila, Joan Roig i Soler, Joaquim de Miró y otros.
Ya
desde su época parisina escribía. Colaboraba con La Vanguardia: Desde mi
molino (1894), Impresiones de Arte (1897) y crónicas después reunidas en
Fulls de la vida (1898).
Formó parte del grupo “L’Avens”, revista portavoz del movimiento modernista.
También defiende el modernismo en la revista l'Esquella de la Tortaza con
el seudónimo de Xarau.
Comienza cultivando el género epistolar en las cartas que dirigía a su futura
esposa, Luisa Denis, con quien tuvo una hija, María; y desde el principio
aparece el tono irónico que iba a caracterizar toda su obra.
En París, además de escribir las crónicas para La Vanguardia, traduce a
Beaudelaire.
Su
primer libro escrito en catalán es de 1896, Anant pel
mon, donde recoge recuerdos de la infancia, sus viajes por España
y su estancia en París. En 1897 publica Oracions,
comentada por Unamuno.
Ya en 1890 había escrito teatro, L’home de l’orgue,
pero el éxito le llegó con La alegría que pasa
(1898), en la que satiriza las comedias de costumbres, tan populares en
la época y fruto de sus viajes por Cataluña y los apuntes que iba tomando
a lo largo de camino de Alpels, donde coincidió con una compañía circo ambulante
y a la que puso musica Enric Morera. Es El heroe,
(1903) parodia antimilitarista sobre el desastre del 98 y en Els
Jocs Florals de Canprosa (1902) satiriza estas manifestaciones artísticas.
En Els Savis de Vilatrista (1907), su ironía
va contra los ambientes seudointelectuales provincianos. Gente
Bien critica la sociedad barcelonesa de los nuevos ricos. Llibertat
fue traducida por Benavente y representada en Madrid. Su obra más conocida
es L’auca del senyor Esteve (novela en 1907 y
obra teatral diez años más tarde), elogio amable y ácido de la Barcelona
menestral, promotora de su crecimiento.
Al romanticismo modernista y decadente
pertenecen El místico (1903), El patio azul (1903) y La madre (1907).
Y entre las obras dramáticas, El jardín abandonado (1900), Cigarras y
hormigas (1901) y La noche del amor (1905), del modernismo simbolista.
En sus narraciones y novelas destaca su lenguaje pintoresco, paisaje individualizado,
influencia de su pintura impresionista, todo ello montado sobre el costumbrismo:
El catalán de “La Mancha”, En Josepet en Sant Celoni, y sobre todo en
L’auca...
La descripción también es la base de
sus ensayos El poble gris (1902) y L’illa de la calma (1920), este sobre
Mallorca, donde residió en 1902 y posteriormente pasó largas temporadas.
Humor amable y melancolía triste, un poco desencantado de la vida, combinación de pintor, dramaturgo, comediógrafo, novelista y celebridad popular casi mítica, bohemio de casa bien, coleccionista, anticuario y con un extensísimo anecdotario.
Murió en Aranjuez, el 13 de junio de 1931, pintando en medio de los jardines que tanto amaba
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