REVISTA CULTURAL Y DE OPINION. Año III. Número 25. Marzo de 2005
Junto con la Jalea Real y el Polen de los que en otra ocasión hablaré, tenemos este auténtico regalo que nos hacen las laboriosas abejas, la Própolis.
Se trata de una mezcla de sustancias de tipo resinoso o gomoso que recolectan las abejas. No lo "fabrican" ellas, es de origen vegetal, extraído de corteza y yemas de árboles y otras plantas, pero este ejército de trabajadoras le aporta un plus, le da su toque por sus propios jugos que segrega, y sus secreciones salivares enriqueciéndola. Aunque tenga distintos componentes, según los vegetales de los que los hayan extraído, en general se puede decir que está integrada por:
- Acidos Grasos.
- Vitaminas B1,B2,B6,C,E,PP,A.
- Oligoelementos como Manganeso, Cobre, Hierro, Calcio, Aluminio, Cobalto, Zinc, etc.
- Flavonoides, de propiedades terapéuticas.
La Propolis tiene propiedades antibióticas, antifúngicas(es eficaz contra los hongos), antiinflamatoria, anestésica, regeneradora celular y estimulante del sistema inmunitario.
En principio es de uso libre, siempre que no se abuse, (consultar con el profesional naturópata).
Pero no deberán usarla quienes sean alérgicos a las abejas o sus productos. Es también compatible con otras sustancias que se utilicen para la salud.
Se venden bien en cápsulas, adecuadas para mejorar el tracto intestinal, inflamaciones e infecciones, o bien en jarabe: para las vías respiratorias, colitis, estomatitis, así como masticable para las inflamaciones bucales y preventivo de caries y otitis. También lo hay en extracto para diluir en agua. Se usa en spray cuando se padece faringitis, anginas y problemas bucales.
© Mayte Gual, 2005