CINE:

EL REY DE LOS COWBOYS

(GO WEST!), de Buster Keaton




De nuevo deciros que esta película, al igual que las otras que analizamos, se puede encontrar en DVD. También quería aprovechar para mencionar el valor de estos análisis; los cuales nos sirven para conocer los elementos cinematográficos y sobretodo lo que ellos pueden llegar a expresar. Estos análisis sirven especialmente a la persona que los realiza (en este caso yo) y es algo que todo estudiante de cine debería hacer bastante a menudo, porque las cosas si no se practican se pierden (no debemos caer en el error de creer que a nosotros no nos pasará). También sirven para diferenciar las buenas películas de las que no lo son, porque una película no puede ser buena si utiliza mal los elementos cinematográficos, y a simple vista es difícil saberlo salvo casos extremos o bien que uno esté tan acostumbrado ya a buscar lo que expresan los elementos cinematográficos para saber así lo que la propia película expresa, en lugar de dejarse llevar por el argumento (cosa que habitualmente nos pasa a todos), que los vea por si solos sin esfuerzo alguno.

El rey de los cowboys: título original “Go West”, escrita, dirigida y protagonizada por Buster Keaton ayudado en el guión por Lex Neal, producida por Joseph M. Schenck, para la Metro-Goldwyn Production con fotografía de Elgin Lessley y Bert Haines, realizada en 1925.

La secuencia que vamos a analizar en esta ocasión tiene una duración de 1 minuto y 30 segundos y se trata de la secuencia en la que Keaton, llamado el sin amigos en la película (“friendless”), llega al rancho en busca de trabajo, justo después de la presentación de Ojos marrones (la vaca).

Vamos a ir directos a lo más importante, al “porqué” de la secuencia; pues en el número anterior nos extendimos demasiado con detalles. En primer lugar hablaré de la luz, o mejor dicho de la sombra. Como podemos apreciar en el primer plano de la secuencia Keaton sale corriendo a esconderse, argumentalmente lo hace para que no le vea el patrón, pero a nosotros lo que nos interesa es que sale corriendo a la sombra que se proyecta del granero o de la caseta como si esta fuera un lugar donde refugiarse, deberemos entender entonces que las sombras que se proyectan suponen seguridad, cosa a tener en cuenta cuando Keaton se acerca al jefe del rancho a pedirle trabajo, porque está proyectando su sombra sobre el jefe, es decir le está dando seguridad.

También hay otro tipo de sombras que son las de la cara de Keaton que aparecen las dos veces que va a hablar con el jefe, estas suponen una manera de esconderse para Keaton, porque no quiere que le descubran, pero el espectador sabe que es un farsante, que no es ningún cowboy, que solo se ha vestido como ellos, estas sombras suponen la manera de esconder todo esto, son unas sombras diferentes; pero, aún así, también suponen seguridad para Keaton. Aquí hay un detalle interesante de interpretación, y es que cuando va a hablar con el jefe camina imitando al otro cowboy y, al decirle éste que no tiene trabajo para él se vuelve caminando normal, porque ya no tiene necesidad de continuar con el engaño. Estos detalles son importantes porque aunque viendo la película quizás los pasemos por alto son necesarios para entenderla, y son detalles funcionales pero que a su vez, hacen la película tal como es, formando una estructura, dándole forma al “alma” de la película, porque toda obra tiene su alma. Por desgracia a menudo olvidan estos detalles en muchas películas o en su defecto los yerran.

El Rey de los Cowboys Otra cosa que utiliza son los movimientos de cámara, realiza una panorámica de ida y otra de vuelta, las cuales expresan cosas diferentes. La primera, supone la eliminación de Keaton en el encuadre, aquí lo que hace es negarle, porque van a hablar de trabajo y el jefe le dará dinero al otro cowboy, y ambas cosas son las que Keaton no tiene, por ello lo elimina, porque es ajeno a él. En cambio el segundo supone la motivación del personaje, sus deseos, lo que quiere conseguir o dicho de otro modo su objetivo, conseguir allí un empleo para tener algo de dinero, y vemos lo que para ello está dispuesto a hacer, fingir ser uno de ellos, dato que sabemos porque ya se ha cambiado de ropa. Interviene aquí otro detalle interesante, de atrezzo en esta ocasión, y es el hecho de que no se cambie de sombrero, esto supone que el personaje no se transforma del todo, que sigue siendo él mismo y que hay diferencia entre él y el resto de los cowboys.

El Rey de los Cowboys Es importante el cambio de ángulo que realiza en cuanto al posicionamiento de cámara, justo después de ver como guarda el mini-revólver, porque supone pasar al contracampo. El contracampo es la visión del campo opuesto al que estábamos viendo hasta ahora; lo mismo que hay el fuera de campo, que es lo que no se ve, también está el contracampo, que es el campo de visión opuesto; y como tal una de las cualidades que tiene es mostrar lo contrario, es decir que si hasta ahora Keaton no encontraba trabajo ahora si lo encontrará. No debemos confundir esto con lo que ocurría en el análisis del mes pasado donde también nos daba una visión nueva, porque si bien es cierto que era una visión nueva no era lo opuesto, si no solamente eso, algo nuevo. También destacaremos el hecho de que esta visión del contracampo ocurre justo cuando se marcha el otro cowboy, como si ahora quedara una plaza libre, por decirlo de alguna manera.

Hasta aquí el análisis de este mes, como siempre quedan cantidad de detalles de los que no hablamos. También podría ser un buen ejercicio y algo instructivo para la gente que le gusta el cine como entretenimiento el buscarlos ellos mismos, quizás así valorarían éste más allá de sólo su argumento u otros aspectos no cinematográficos. Dicho esto me despediré con una anécdota que podría resumir el humor de Buster Keaton y demuestra hasta que punto fue un gran creador; tanto, que en su lápida la única frase que dice es: “FIN”

©Sergio Matamalas, 2006

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