Primer ejercicio: Enraizarse en la tierra.

El enunciado ya explica de qué trata la visualización. Vemos por el poder mental. La imaginación guiada no es igual a la fantasía. En esta última dejamos libertad para que cualquier idea o imagen se filtre en nuestra mente, divagamos, nos escapamos. Nada más lejos de la visualización. Al visualizar guiamos los pensamientos y producimos ciertas imágenes con un fin determinado. A quien no tiene práctica puede que se le cuelen determinadas figuraciones fuera de contexto o de guión. No importa, todas aportan algo, simplemente hay que dejarlas a un lado y continuar la meditación visualizada.

Para practicar visualización se requiere estar sereno y descansado. Si tenemos sueño es posible que nos durmamos, así que no es conveniente hacerla en ese estado. Para serenarnos después del ajetreo de un día movido, lo mejor es buscar un entorno plácido y agradable pero donde no suframos distracciones ni interrupciones. Igual que en cualquier meditación hay que avisar al resto de la familia de que no entre en el lugar donde practicamos.

Apagar el teléfono móvil y desconectar el fijo. Tampoco utilizamos música, pero si es una melodía suave de fondo, no molestará. Lo importante es que no se oigan otras voces pues podrían confundir. Si gusta se puede encender una barrita de incienso, es indiferente, pero lo que contribuya a hacernos entrar en estado meditativo ayudará.

 

La postura más adecuada es sentándonos en una silla o butaca cómoda, donde podamos tener la espalda derecha pero que no sea especialmente dura ni tampoco mullida. Tenemos que estar rectos pero cómodamente sentados. Los pies apoyados en el suelo, no conviene cruzar brazos ni piernas.

Empezamos por adquirir un buen estado para la visualización. Cerramos los ojos y comenzamos llevando la atención a la respiración. Inspiramos por la nariz y expiramos por la boca. Algunos meditadores prefieren empezar expirando por la boca e inspirando por la nariz. Cuando nos vamos relajando tomamos nota de nuestros pies, tobillos, piernas, que estén relajados y ausentes de tensión, si es necesario se mueven un poco hasta sentirnos cómodos, continuamos por las piernas, muslos, caderas, observando que todo se relaje y seguimos por el cuerpo, el abdomen, el tórax, muy importantes los hombros que moveremos al igual que la cabeza para desentumecer y soltar rigideces. Haremos lo mismo con manos, antebrazos y brazos.

Antes de iniciar la visualización podemos pedir a nuestros protectores internos, a los ángeles o a la deidad que nos inspire mayor confianza, que nos guíe durante toda la visualización, que nos proteja en todo momento. Esta petición es conveniente realizarla porque aumenta nuestra confianza y porque a veces pueden presentarse imágenes perturbadoras ante las que hay que estar tranquilos y saber continuar o concluir la visualización sin problemas. También podemos pedir que si alguna imagen, idea, voz, etc., nos perturba en exceso nos ayuden a dejar la visualización y centrarnos en el presente, en el plano real, sin contratiempos.

A este respecto cabe considerar que si se está bajo efectos alcohólicos o en tratamiento con ansiolíticos, antidepresivos, antipsicóticos, o se sufre algún tipo de trastorno mental, o se es muy impresionable, se padecen muchos miedos, etc. es preferible no realizar prácticas de visualización, por lo menos sin la guía presente de un meditador o terapeuta de larga experiencia. Aunque por lo general no suelen presentarse problemas es importante siempre evitarlos.

¿Qué podemos conseguir con la visualización? Pues desde mayor capacidad de atención, control mental y personal, como mejoras de tipo psíquico, físico, etc. Es muy amplio el repertorio de beneficios que se pueden conseguir con su práctica.

Para empezar una vez nos hemos relajado y siempre continuando con inhalar por la nariz y expeler el aire por la boca pasamos a realizar alguna de las visualizaciones que iré explicando. Hoy podemos centrarnos en la que nos mantiene firmes en la tierra, que es muy apta para las personas que tienen tendencia a volar. Son esas personas que en sus cartas astrales tienen pocos o ningún planeta en signos de tierra, que con frecuencia están como ausentes, que pierden con mucha facilidad el contacto con la realidad. Algunas se golpean contra puertas u otros objetos porque caminan distraídos y no se dan cuenta de lo que tienen a su alrededor, sí como el sabio distraído que está en las nubes... La "toma tierra" es muy importante. Hay que estar firmemente anclados en la realidad cotidiana y aunque nos concedamos viajar en otras dimensiones debemos seguir unidos a la tierra. Esta visualización es también muy adecuada a todos los artistas, a los poetas, a todos los que trabajan en cuestiones creativas, o con su mente.

Conviene que además de visualizar nos lo digamos en voz alta, el sonido de nuestra voz, con hablar pausado, cadente, acompasado a nuestra respiración ayudará a ver lo que deseamos:

Visualicemos como dos hilos gruesos, o cordones dorados, flexibles pero muy resistentes surgen de nuestros pies y atravesando el suelo y las distintas capas de tierra llegan hasta el centro del planeta. Allí se atan y aunque nos permiten desplazarnos perfectamente, saltar, y ejecutar todo tipo de movimientos, nos mantienen centrados, firmes y seguros sobre la tierra. Esta ligazón con nuestra Madre Tierra hará que cuando llegue la inspiración en cualquier acto creativo de nuestra vida sepamos qué hacer con ella, darle forma, materializarla. Si al cabo de un tiempo volvemos a sentir que nos despistamos, nos descentramos, estamos volando de nuevo, bastará con dar un fuerte tirón con los pies (con cualquiera de ellos) para volver a tomar conciencia de que estamos unidos, anclados, enraizados y por tanto volveremos a traer la conciencia al aquí ahora.

Después abrimos los ojos y podemos beber un vaso de agua, lavarnos las manos y salir de la habitación.

© Mayte Gual, 2007

SUMARIO